Tomás Sánchez Santiago: “Hay que contribuir a que Delhy Tejero no caiga en el olvido”

El escritor, que acaba de publicar un libro sobre la pintora, cree que su legado solo se valorará “si está bien recogido y expuesto al público”

Tomás Sánchez Santiago
Tomás Sánchez Santiago, en la plaza de Claudio Moyano de Zamora. Foto de L. O. Z.

Por M. J. F.

El poeta, ensayista y narrador Tomás Sánchez Santiago profundiza en la figura de la pintora toresana con la publicación de un nuevo libro titulado “Delicada Delhy. Seis textos sobre la obra y la personalidad de Delhy Tejero”. Una obra con la que pretende contribuir “a seguir desvelando el misterio de su legado para que no llegue el olvido, la dispersión y la pérdida”, según reivindica.

En todo caso, el escritor zamorano considera que sigue habiendo una deuda pendiente con la figura de la artista toresana que, según asegura, “sólo estará suficientemente valorada cuando se decida que su obra tiene que estar bien recogida, bien protegida y expuesta al público”. Según argumenta, “La obra de un creador no existe si no se entrega a la mirada de la gente, eso está por hacer y mientras no se haga hay que seguir intentando mostrar lo evidente, que la pintura, el mundo de Delhy Tejero es fascinante y tiene el suficiente interés como para que sea considerada como se merece”. javascript:false

Para Sánchez Santiago, el reconocimiento que debe recibir la pintora toresana no es otro que ser distinguida como “una de las grandes pintoras de la vanguardia española, de ese itinerario tortuoso que ha sido el siglo XX, donde los artistas fueron experimentando una sucesión de etapas, en el caso de la evolución de Delhy Tejero desde los años 20 a los 60”. Un largo periodo en el que, según argumenta Sánchez Santiago, “le dio tiempo a transitar por ese itinerario lleno de zarandeos, de complejidades que es la creación, en este caso la pintura”.

El libro Delicada Delhy, publicado por la editorial Los papeles de Brighton, recopila todos los textos escritos por Sánchez Santiago sobre la artista, tanto conferencias, textos para catálogos de exposiciones y artículos, acompañados por un poema inédito que cierra este volumen. El resultado es una visión panorámica, que a partir de ahora será referencia obligada, de la vida y la obra de una artista que vivió de lleno la vanguardia española.

De hecho, Sánchez Santiago reconoce que descubrió la figura de la artista toresana cuando trabajaba en la elaboración de su libro “Zamora y la vanguardia”, una obra que “fue un reto peregrino con el que descubrí las repelencias que había en esa Zamora de principios de siglo contra el arte nuevo, tanto en poesía, como en pintura y las nuevas maneras de pensar”. Una época en la que, por el contrario, también se produjeron “adhesiones y una de ellas fue Delhy Tejero”. El escritor zamorano admite que “yo tropecé con ella por casualidad, no la estaba buscando, sino que me la encontré, a veces uno no busca, sino que encuentra, pero me di cuenta de que la estatura de su obra requería mucho más, una atención que nadie le estaba dando”.

En cuanto al valioso legado de la artista toresana, Sánchez Santiago destaca el importante papel desempeñado por los descendientes de la artista. De hecho, dedica su nuevo libro a Javier Vila Tejero, uno de los sobrinos de la pintora toresana fallecido el año pasado. A él y otra de sus sobrinas, María Dolores, el escritor zamorano los define como “los guardianes protectores y veladores de su obra”.

A la altura de Baltasar Lobo

Con este libro, el escritor zamorano pretende realizar otra llamada de atención sobre la deuda pendiente con Delhy Tejero, al igual que con el escultor Baltasar Lobo, otro artista que, a juicio de Sánchez Santiago, “exige un espacio suyo, que sea digno y eso no está ocurriendo en Zamora, cuando no hay demasiados artistas zamoranos que se lo merezcan, no estamos sobrados de personas con ese talento y esa disposición creativa y hay que darles el lugar que se merecen”.

(Publicado en La Opinión-El Correo de Zamora, 28 de enero de 2021).

Juan Planas hace doblete y publica a la vez ‘Arpas y laúdes’ y ‘Cercandanza’

por A. Malagamba

(En Última Hora, Palma de Mallorca, 24 de junio de 2020)

Juan Planas Bennásar: «La mitología, ya sea la propia o la de generaciones anteriores, siempre aparece en mis libros»

«Quizá la vida sea subir y bajar la montaña, como Sísifo, y hacerlo con el humor violento y a la vez compasivo de Cristóbal Serra» – «Palma es una ciudad desordenada y sucia, pero siempre hay lugares donde uno ha sido feliz»

por Pere Estelrich i Massutí

(Entrevista en Diario de Mallorca, 4 de junio de 2020).

Moisés Galindo publica el poemari del qual sorgeix la seva obsessió pel no-res

El surienc va escriure Naturalezas muertas amb idees que ha desenvolupat en els seus llibres

por Pepa Mañé

El poeta Moisés Galindo (Súria, 1963) té a les llibreries Naturalezas muertas. És el cinquè poemari que publica, però és dels primers que va escriure. Que ara pugui arribar als lectors li fa «molta il·lusió, perquè hi ha totes les idees que després he anat ampliant en els altres llibres meus». A Naturalezas muertas, Galindo introdueix «aquesta mena d’obsessió del no-res com a part constitutiva de la vida, l’existència i la no-existència entrelligades, el forat negre que ens xucla constantment en la nostra vida. Sempre posem el focus en la plenitud i volia deixar constància de l’altra cara de la lluna».

De Naturalezas muertas (Los Papeles de Brighton, 2020) n’han sorgit Las formas de la nada (La isla de Siltolá, 2015) i Antes (de) que la nada prevalezca (La Garúa Poesía, 2017), que formen part d’una trilogia que gira al voltant de la idea de la desaparició. El volum que ha de tancar la trilogia ja està llest i tenia data de publicació, però ara ha quedat als llimbs. Aral (Parnass Ediciones, 2016) també tractava sobre la mateixa idea de la desaparició a través del retrocés progressiu del mar ubicat entre el Kazakhstan i l’Uzbekistan. El primer poemari publicat de Galindo va ser Visegrado Hotel (2011), a la xarxa per Parinacota Ediciones.

Aquest poemari que ara surt publicat neix d’una imatge que va ser un suggeriment: «La visió d’una natura morta, que en pintura té el seu format específic, o d’un animal mort al carrer. Em va situar davant d’un cos inert, que pot ser un ésser o un objecte, i els sentiments que desperta: pors, dubtes… i vaig començar a pensar com podia verbalitzar-ho sabent que no en podràs obtenir mai resposta. D’aquestes emocions en van sorgir altres temes que em preocupen com la voracitat i la cobdícia de l’home». Per això, l’editor, Juan Luis Calbarro, va escollir el quadre Mesa de cocina con caza y verduras, de Frans Snyders (1630), per a la portada.

Naturalezas muertas està dividit entre parts que, en origen, eren tres llibres diferents. «Els vaig anar aprimant perquè hi havia poemes coincidents, i van acabar formant una obra completa que va recollir «Naturalezas muertas», com s’anomena la tercera part, que incideix en l’emoció que provoca veure desaparèixer un ésser o un paisatge estimat. La segona part, «El secreto de los gatos», parla de com l’home està entroncat amb el seu voltant. I la primera part, «Cruzar el miedo», expressa els sentiments davant d’una pèrdua. És tot molt barrejat».

En el pròleg, el poeta i amic José Antonio Arcediano qualifica Galindo de «poeta esperançat», i ell ho corrobora: «no ens ho podem carregar tot: la lluminositat forma part de la vida». I considera que ha estat de sort en poder publicar la seva poesia: «amb cinc editors diferents que no coneixia. Són petites editorials que s’arrisquen amb els originals que els arriben, i en un sector que té un públic molt reduït».

'Naturalezas muertas', de Moisés Galindo (2020)

(Regió 7, Manresa, 4 de junio de 2020).

Entrevista capotiana a Santiago A. López Navia

por Toni Montesinos

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Santiago A. López Navia.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?

Mi casa.

¿Prefiere los animales a la gente?

A los dos en su justa medida, pero mi prioridad son los seres humanos.

¿Es usted cruel?

En absoluto.

¿Tiene muchos amigos?

Salvo que esté en un error, sí.

¿Qué cualidades busca en sus amigos?

Las mismas que intento mostrar con ellos: lealtad, generosidad y afecto.

¿Suelen decepcionarle sus amigos?

En alguna ocasión algún amigo muy querido me ha decepcionado de forma muy dolorosa, pero no descarto que yo haya decepcionado también alguna vez a alguien muy próximo. La decepción es un riesgo cuando se pone mucha carne propia en el asador. Mi madre, en su sabiduría sencilla y enorme, repetía con frecuencia un refrán: “Del mejor amigo, la mayor pedrada”.

¿Es usted una persona sincera? 

Sí.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?

Perdiéndome en la naturaleza, leyendo, escuchando música y a veces, cuando puedo, viendo alguna buena película.

¿Qué le da más miedo?

La pérdida, entendida en todas sus dimensiones.

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?

La falta de compasión, la insolidaridad, la violencia, el odio, la falta de compromiso, la inconsistencia… Dejo aquí el inventario.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?

En todas las respuestas que se me ocurren aparece la creatividad. Me habría encantado ser músico: un brillante pianista.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico?

Sí. Camino mucho, sobre todo por la montaña y por el bosque, y cada día, salvo imponderables, subo y bajo una escalera de trece pisos.

¿Sabe cocinar?

No. Mi impericia culinaria es enorme. Lo compenso con una enorme gratitud cuando me siento a cualquier mesa, con una gran sencillez en mis gustos y con una excelente disposición para poner y quitar la mesa y poner y colocar el lavavajillas.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?

Se me ocurren unos cuantos: Cervantes, Ambrose Bierce, Marco Aurelio… Sobre Cervantes ya he escrito unas cuantas cosas, aunque no en el Reader’s Digest, y mis menciones a los otros dos son constantes.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?

Si no puedo elegir la misma palabra “esperanza”, me quedo con amor, entendido en el sentido que propone Pablo en su primera epístola a los Corintios.

¿Y la más peligrosa?

Odio.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien?

No, por favor.

¿Cuáles son sus tendencias políticas?

Entiendo que la fraternidad, la justicia, el consenso, la paz, la libertad, el sentido de la responsabilidad y la solidaridad son valores transversales y universales que deberían sustraerse a cualquier adscripción política. Esos son los valores en los que creo. Votar a un partido u otro es otra cosa.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?

Si por cosa entendemos literalmente eso (una cosa), no me importaría ser un cuadro que despertase una emoción viva e intensa a quien lo contemplase. En mis demás respuestas hay seres vivos: un árbol, una montaña, un río…

¿Cuáles son sus vicios principales?

No soy consciente de tener vicios, salvo que el amor por atesorar y leer libros pueda considerarse un vicio.

¿Y sus virtudes?

No tengo certezas sobre mis virtudes ni me corresponde a mí significarlas, pero tengo clara mi principal aspiración virtuosa. La expresa Marco Aurelio en sus Proverbios morales: “¿Cuál es tu profesión? Ser bueno”.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?

Es una pregunta muy difícil para alguien como yo que concibe la muerte por ahogamiento como una pesadilla, y aspiro a no tener que estar nunca en una situación así. Supongo, en todo caso, que sentiría una enorme desesperación, una gran impotencia, una irremediable soledad.

(Del blog de Toni Montesinos, Alma en las palabras, 18 de mayo de 2020).