Julio Marinas, Haikus de la culebra, de la ballena y del gorrión, 170 pp.
Colección Minúscula, 17
ISBN: 979-13-991604-7-5
Los haikus de Marinas presentan un grado de canonicidad que no es adhesión artificial a la norma, sino profunda integración de un modelo poético que –por añadidura– ha encajado a la perfección en su personal enfoque de su relación con la naturaleza como poeta y como hombre. En su expresión más reconcentrada, este zamorano dice el latido del cosmos y nos dice a cada uno de nosotros a la luz del respeto, de la serenidad y de la comunión. No me parece osado catalogar a Julio Marinas como uno de los mejores haikuístas español del momento: uno que suspende su vuelo sobre la tierra, como los dos cernícalos de sus versos, y la observa –y la integra, y la escribe– con todos sus sentidos [del prólogo de Juan Luis Calbarro].
Julio Marinas nació en Zamora en 1964. Es autor de los poemarios Trébol(Zamora, 1994), en colaboración con Juan Luis Calbarro; Criaturas de sexo (Gijón, 1997), galardonado con el XI Premio Cálamo de poesía erótica; Poesía incompleta (1994-2012) (Brighton, 2013); Aquascente, junto a Benito Pascual (Zamora, 2019); y Búsqueda de natura (2021). Ha aparecido en antologías y libros colectivos como Poeti Europei(Roma, 1998), La Alquitara Poética (Béjar, 1998), Palabras como velas encendidas. Voces por los derechos humanos (Zamora, 2007), 50 maneras de ser tu amante (Avilés, 2010) o Palabras para Ashraf (Palma, 2016). Ha colaborado con frecuencia en revistas literarias como Los Cuadernos del Sornabique, Cuadernos del Matemático, Lukeo Gesto.
Eros, tiempo y lenguaje en Follar por amor, amar por placer
por Antonio Sánchez Sola
El poemario Follar por amor, amar por placer se inscribe en una de las corrientes menos complacientes —y por ello más necesarias— de la poesía erótica contemporánea: aquella que no busca ni la exaltación del cuerpo como fetiche ni la sublimación romántica del deseo, sino su persistencia problemática en el tiempo, su desgaste, su reaprendizaje y su dimensión ética.
Desde el «Prólogo para leer como epílogo», firmado por Silvia Rins, se plantea una inversión semántica que actúa como eje conceptual del libro: el desplazamiento de jerarquías entre amor, placer, sexo y afecto, no como provocación gratuita, sino como gesto crítico.
Uno de los primeros méritos del poemario es su conciencia de tradición. El texto dialoga abiertamente con una genealogía amplia: de la mística (Teresa de Ávila, San Juan) a la poesía amorosa moderna (Bécquer, Salinas), del mito clásico (Circe, Cupido, Cronos) a la cultura pop y científica contemporánea. Sin embargo, este diálogo no se articula desde la reverencia, sino desde la relectura irreverente. Así, en poemas como «En los brazos de Circe», el mito es desmontado para evidenciar el sesgo patriarcal del relato clásico: la hechicera ya no es la corruptora, sino la depositaria de una compasión corporal que el héroe traiciona. La erótica aquí no idealiza: denuncia.
Desde un punto de vista teórico, el libro se sitúa en la estela de lo que Georges Bataille definió como una erótica de la continuidad perdida del ser, pero lo hace desde una posición desencantada: el éxtasis ya no promete trascendencia. En textos como «Parábola de Cupido y el Tiempo» o «Rescoldos”, el deseo aparece sometido al desgaste biológico y emocional. El cuerpo no es eterno ni heroico: envejece, se reseca, se cansa. La sexualidad deja de ser conquista para convertirse en lenguaje mínimo, en gesto de resistencia frente al tiempo.
La voz poética es otro de los elementos más complejos y ricos del poemario. Se trata de una voz múltiple, cambiante, que alterna registros cultos y obscenos, líricos y narrativos, solemnes e irónicos, sin que esa hibridez resulte caprichosa. Por el contrario, responde a una concepción del deseo como experiencia contradictoria. Poemas como «Safe word» o «Horror vacui» llevan al extremo esa ambigüedad: el placer aparece atravesado por la dependencia, el poder, el miedo y la entrega, sin que el texto se refugie en la corrección moral ni en el exhibicionismo pornográfico. Desde una lectura feminista y queer, este punto es crucial: el libro no estetiza el consentimiento, lo problematiza.
Formalmente, el poemario despliega una notable variedad: verso libre, poema en prosa, composiciones métricas breves, textos narrativos extensos. Esta heterogeneidad responde a lo que podría leerse como una estética del agotamiento del molde: ninguna forma basta por sí sola para decir el deseo cuando este ha dejado de ser lineal. El tono cancioneril de poemas como «Divina canción» convive con la prosa torrencial de «Los invencibles» u «Horror vacui», donde el lenguaje parece desbordar su propia capacidad de contención.
Uno de los aspectos más significativos del libro es su ética del cuidado, poco habitual en la poesía erótica tradicional. Frente a la exaltación del orgasmo o la novedad, el texto reivindica la rutina, la costumbre, incluso la torpeza. «Oda a los calzoncillos» o «La voz a ti no debida» desplazan el foco hacia los gestos domésticos, los restos materiales del convivir, convirtiéndolos en signos eróticos de primer orden. Desde esta perspectiva, el poemario se acerca a lo que Roland Barthes denominó «el discurso amoroso menor»: aquel que se sostiene en lo aparentemente insignificante.
Asimismo, el libro asume una posición crítica frente al imaginario neoliberal del deseo ilimitado. En «Inventario octosilábico» o «La culpa no fue de la monotonía», el sexo es sometido a la lógica de la estadística, el control y la prevención, evidenciando cómo incluso la intimidad ha sido colonizada por el lenguaje de la gestión. La monotonía no es el enemigo; lo es la expectativa de intensidad constante. Este planteamiento sitúa el poemario en un territorio claramente contemporáneo.
En términos de género literario, Follar por amor, amar por placer se distancia tanto de la poesía amorosa confesional como de la erótica celebratoria. No hay aquí promesa de redención ni nostalgia idealizante. El deseo se presenta como una práctica situada, atravesada por el tiempo, el cuerpo, la memoria y la pérdida. El poema final, «Otra manera de morir», no cierra con un clímax, sino con una afirmación radical y sobria: tocar la vida, aun en su fragilidad, como último gesto de sentido.
En el panorama de la poesía erótica contemporánea en lengua española, Follar por amor, amar por placer aporta un enfoque poco transitado y, precisamente por ello, valiente: el de escribir el deseo sin coartadas trascendentes, sin nostalgia de absoluto y sin la coacción de la intensidad obligatoria. El libro asume el riesgo de nombrar una sexualidad que no promete redención ni épica, pero sí responsabilidad, cuidado y verdad corporal. En un contexto literario donde el erotismo oscila con frecuencia entre la estetización complaciente y la provocación vacía, este poemario se sitúa en un lugar incómodo y fértil: el de quienes se atreven a pensar el amor y el placer cuando ya no sirven como consuelo, sino como práctica consciente de resistencia frente al tiempo. Esa es, quizá, su mayor aportación: demostrar que también en el desgaste, en la repetición y en lo frágil puede haber una poética radicalmente contemporánea.
El 15 de noviembre de 2025 se presentó en Barcelona Las esferas del sentir, de Jorge León Gustà. El acto tuvo lugar en la sala Maria Mercè Marçal del Ateneo Barcelonés, organizado por la ACEC (Asociación Colegial de Escritores de Cataluña) y presentado por la periodista y poeta Blanca Estela Domínguez, quien entrevistó al autor del libro y a Claudia León Mas, que ha participado en Las esferas del sentir con unas fotografías. La lectura contó con la colaboración de la poeta Dolors Fernández Guerrero, que recitó algunos poemas del libro.
El libro también ha sido presentado en la Casa de Cultura de Gerona el 29 de enero de 2026. Acompañaron al autor los poetas Pepe Panosa, Inma Morente Rodríguez, Lluís Lucero y Consol Vidal, que recitaron poemas.
Jorge León Gustà es doctor en Filología Hispánica. Además de su obra poética (Pobres fragmentos rotos contra el cielo, 2014; El día y todas las cosas me esperan, 2022; Las esferas del sentir, 2025), ha centrado su investigación literaria en el Siglo de Oro («Un soneto me manda hacer Violante» y otras historias de la Literatura, 2023; No pueden los sueños. Poesía del sueño erótico del Siglo de Oro, 2025).
Se ha presentado en La Habana el libro de poemas de Miquel Osset Hernández, Instrumentos de cálculo, publicado por Los Papeles de Brighton.
El evento tuvo lugar en el Centro Cultural Dulce María Loynaz de la capital cubana, y acompañó al autor con su visión crítica Virgilio López Lemus, distinguido poeta, ensayista, crítico literario y de arte, traductor, profesor universitario e investigador cubano, Premio Nacional de Literatura 2026. A la lectura de los versos se añadió una interesante conversación entre los dos escritores. Osset Hernández firmó ejemplares de Instrumentos de cálculo al final del acto.
Miquel Osset Hernández (Barcelona, 1963) ha publicado varios libros de poesía y ensayo. Fue presidente de Amnistía Internacional en Cataluña y actualmente reside en La Habana, donde es alto directivo de una empresa química.
Dolores Alcántara Madrid, Desorden temporal, 120 pp.
Colección Mayor, 27
ISBN: 979-13-991604-0-6
Del prólogo de la autora:
Para quien quiera intentar entender, algo que no es necesario en poesía –si es que esto es poesía, siempre las dudas…–, únicamente mencionaré que leí en 2015 una entrevista a Ricardo Piglia en un diario español que me produjo una duradera conmoción interna y al efecto múltiple de esa conmoción se debe gran parte de lo que se encuentra escrito en esta publicación. No vino a darle sentido, pero sí que hizo que tratara del sentido, que me diera cuenta de ello. El sentido que la vida no tiene y que al escribir quizás sea posible esbozar. Porque, como decía Piglia en esa entrevista, «uno escribe porque está desajustado con la vida». Aunque se pueda creer que se refería únicamente a la enfermedad que entonces mostraba sus efectos y fue la causa de su muerte, me pareció que podía apuntar a la dificultad y hasta a la incapacidad de permanecer en esto que llamamos «la vida» o «la realidad», al menos a mi dificultad, a mi incapacidad. Y que estos intentos de escritura sostenidos en el tiempo revelaban una imposibilidad, una búsqueda, que puede que haya llegado a ser una opción profundamente vital en la que dejar «lo real en suspenso» y así pasar «al otro lado», un lugar donde la intensidad de la experiencia vivida y la libertad para sentirla están al alcance gracias a la soledad y al silencio. Porque, pese a las palabras escritas, queda el silencio. Y el maullido de mis gatos, que también han tomado parte en esto.
Dolores Alcántara Madrid (Barcelona, 1964) estudió Filosofía en la Universidad de Barcelona y se ha dedicado a la docencia en centros privados y públicos de Cataluña durante más de 30 años. Desorden temporal es su tercer poemario publicado. Antes, fue autora de Conjunciones (2019) y Réquiem (2023), dedicado a la memoria de su único hermano.