Sol Mussons / Bares donde me has dejado

Cubierta de 'Bares donde me has dejado' (2026), de Sol Mussons

Sol Mussons, Bares donde me has dejado, 66 pp.

Prólogo de Eduardo Moga

Colección Mayor, 29

ISBN: 979-13-991604-9-9

Del prólogo de Eduardo Moga:

Bares donde me has dejado tiene mucho de autobiográfico, pero muy poco de confesional. El desamor se transustancia en un canto roto –cuyos fragmentos vuelan ante nuestros ojos como laceraciones distintas de una misma herida–, aunque atemperado por la implacabilidad del tiempo y la no menos inflexible realidad. Sol Mussons, como tantas otras mujeres –y hombres– de la historia, ha vivido el amor y la destrucción del amor, y en este libro lo canta con pasión y verdad. En esa lucha, y en ese duelo, estamos todos.

Sol Mussons (Barcelona, 1959) es licenciada en Filología inglesa por la Universidad de Barcelona, especializada en Literatura americana y de la Commonwealth. Fue profesora agregada de Secundaria y dirigió un centro municipal de arte en Caldes d’Estrac. Ha escrito artículos de opinión y reseñas de libros de poesía en revistas como Caravansari, Letraheridas, Quimera, Alga o Gesto, donde también han aparecido algunos de sus poemas. Hasta el momento ha publicado dos poemarios: Objetos perdidos (2023) y Vertebrada (2024).

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Eduardo Moga rescata la poesía oculta del leonés Basilio Fernández

El estudio ‘El esplendor y la amargura’ analiza en profundidad la obra del poeta de Valverdín, Premio Nacional de Poesía a título póstumo | La Casa de León en Madrid acoge la presentación de la mano del autor

Redacción, 26 de septiembre de 2026

Día grande en la Casa de León en Madrid. La obra de Basilio Fernández vuelve a ocupar el centro de la atención literaria gracias al estudio de Eduardo Moga «El esplendor y la amargura», presentado este viernes 25 de septiembre. El volumen, publicado por Los Papeles de Brighton, ofrece un análisis exhaustivo de la producción poética del autor nacido en 1909 en Valverdín, localidad del municipio leonés de Cármenes.

Fernández recibió en 1988, un año después de su fallecimiento, el Premio Nacional de Poesía, convirtiéndose en el único escritor español que ha obtenido este galardón a título póstumo. Su reconocimiento llegó después de una vida alejada de los grandes circuitos literarios y de una producción poética que permaneció prácticamente inédita durante décadas.

El estudio de Moga procede de su tesis doctoral y profundiza en una trayectoria literaria marcada por el silencio y el descubrimiento tardío. El autor barcelonés sitúa así la poesía de Fernández en el centro de un trabajo crítico que pretende abordar de manera sistemática el conjunto de su obra.

De Valverdín a Gijón

La presentación permitió también repasar algunos de los episodios fundamentales de la vida del poeta leonés. Basilio Fernández desarrolló buena parte de su existencia vinculado a un comercio familiar en Gijón, una actividad aparentemente alejada de la creación literaria.

Sin embargo, durante su juventud mantuvo contacto con escritores como Gerardo Diego y otros autores de su generación. Pese a esas relaciones, su poesía no alcanzó notoriedad pública durante su vida y permaneció fuera de los principales circuitos editoriales.

El descubrimiento de sus escritos después de su muerte cambió radicalmente esa situación. Entre los documentos conservados apareció un conjunto de poemas que Fernández había mantenido ocultos en un cajón de su escritorio. Aquellos textos permitieron recuperar la dimensión literaria de un autor que había permanecido prácticamente desconocido para el gran público.

La recuperación de una voz literaria

La recuperación de Basilio Fernández estuvo vinculada también al interés que Antonio Gamoneda mostró por su obra. Ese reconocimiento contribuyó a sacar a la luz la producción de un poeta que, pese a haber desarrollado una trayectoria discreta, acabaría obteniendo uno de los principales reconocimientos de las letras españolas.

Moga aborda en «El esplendor y la amargura» ese recorrido literario y vital desde una perspectiva crítica. El libro se presenta como un trabajo de referencia sobre Fernández y como una aproximación al conjunto de su poesía, desde sus circunstancias personales hasta las características de su escritura.

La presentación corrió a cargo del editor de Los Papeles de Brighton y poeta Juan Luis Calbarro. El acto fue presentado por Ana Recio, integrante de la Junta Directiva de la Casa de León en Madrid, donde tuvo lugar la actividad.

El título elegido por Moga, «El esplendor y la amargura», resume la aproximación a una trayectoria marcada por el contraste entre la calidad de una obra que permaneció en gran medida oculta y el reconocimiento que alcanzó después de la muerte de su autor.

(Publicado en Heraldo de León, 26 de septiembre de 2026).

Presentación en Madrid de ‘Breviario de horas bajas’, de Ignacio Cartagena, y ‘Dices’, de Eduardo Moga

El lunes 21 hemos tenido el placer de presentar en la Librería Rafael Alberti dos libros: ‘Breviario de horas bajas’, de Ignacio Cartagena, y ‘Dices’, de Eduardo Moga. Dos estilos distintos, dos enormes calidades. El formato (cada poeta comentó el libro del otro) fue muy simpático, y el público, que abarrotaba la sala, no se quería mover del sitio. Un evento para recordar.
(Gracias a Eriona Kucuqi y a Pablo de Enrique por las fotos).

Jorge León Gustà reseña ‘Dices’, de Eduardo Moga

TODO CONCLUYE EN ESTAR ATORMENTADO

por Jorge León Gustà

Los Papeles de Brighton publican una segunda edición del libro de Eduardo Moga Dices, que apareció por primera vez en 2013, con una peripecia editorial que su autor comenta en las páginas introductorias. También puede encontrarse en el segundo volumen de Ser de incertidumbre, pero el lector tendrá entre sus manos una versión completamente renovada. El largo poema, en sí, no ha cambiado, pero sí las citas que se intercalan en él, tal como advierte Moga en la introducción del libro: “he actualizado las citas ajenas que jalonan el texto, incorporando otras, más recientes, que los lectores puedan reconocer”. En un principio, sorprende la afirmación. Efectivamente, algunos de los personajes que firmaban las citas anteriores han sido probablemente olvidados o enterrados por el tiempo, como Araceli López, Eduardo García Serrano, Bernardo Álvarez o Juan Antonio Reig Pla. Otra cosa son Aznar, Rajoy, Esperanza Aguirre o Salvador Sostres, junto a Jiménez Losantos, personajes de la derecha política y mediática que creo que quedarán permanentemente impresos en nuestra memoria.

En primer lugar, sorprende que se mezclen elementos tan heterogéneos, usos tan dispares del lenguaje como son un texto poético y declaraciones orales (en su mayoría) ajenas a lo literario. Es la técnica del collage pictórico llevado al terreno de la poesía: el uso de materiales originalmente no plásticos, desde fragmentos de periódicos y de revistas hasta el conocido calcetín de Tàpies. Moga sigue, al fin y al cabo, el camino iniciado en Insumisión, su libro anterior.

En segundo lugar, el lector se preguntará cómo es posible que cambien las citas. ¿Acaso no hay una íntima relación entre texto poético y cita? Evidentemente, sí; pero esta relación se produce de un modo especial. Una ojeada general al libro nos permite comprender cómo se produce esta relación.

Dices es un largo monólogo en el que su protagonista se dirige a sí mismo, con nombre reconocible: Eduardo. De ahí el título, que empieza, de manera anafórica, muchas de las frases del discurso: “Dices, Eduardo, te dices, te acumulas…”. En otros casos, la repetición anafórica se produce con otro verbo: “Oyes, Eduardo…”, “haces preguntas…”, etc. No siempre se repite de manera exacta la fórmula (resultaría demasiado rígido y frío), pero en todo momento se construye un discurso interior en el que el protagonista se dirige a sí mismo y se cuestiona su propia vida y su forma de ser: “Dices que, cuando amas, te ensombreces” (p. 26); “…no has tenido respeto por las sombras ajenas, por las bocas ajenas”; o bien: “Lo que dices muerde” (p. 35).

Pero este monólogo tiene un origen, que no aparece hasta entrado el poema: la presencia de la madre moribunda: “Oyes el morir de tu madre” (p. 39). Esta figura se hace omnipresente y atraviesa todo el monólogo: “Dices y se aproximan: seres metálicos, levedades, tu madre muriendo, tú” (p. 48).

De este modo, el Eduardo de Dices se convierte en una contrafigura de Carmen Sotillo, la viuda de Mario que va desgranando su vida a lo largo de una noche durante la vela del cadáver. Pero, mientras que en Cinco horas con Mario el monólogo de la viuda se convierte en una divagación narrativa que nos ayuda a reconstruir la vida del difunto, el monólogo de Eduardo constituye una divagación lírica que conforma una confesión sobre el carácter del propio yo con sus obsesiones: su relación con los demás y el miedo a la muerte. “Dices tu cadáver, Eduardo, y tu cadáver comparece. Es este que aún escribe, anudado al infortunio…”. El tono realista de Delibes se transmuta, aquí, en un tono expresionista y desgarrado, característico de su autor: la voz, la boca, los labios, entendido como un ente autónomo en sí mismo, que habla y al hacerlo, hiere al que le escucha, porque “esa boca, Eduardo, eres tú, y esa boca vaticina, […] esa boca configura la oscuridad como una incisión candente en el vientre de la misericordia” (p. 24).

Y aquí es donde se produce el gran dilema, el desgarro íntimo de este Eduardo: el deseo de encontrar un mundo más puro e ideal, pues vive “con la esperanza de descubrir otro cuerpo, otro yo, en el que volcar una inocencia devastadora” (p. 26), que se opone al convencimiento íntimo de que esta posibilidad no existe: la experiencia (incluso la experiencia de la muerte cercana) muestra que la armonía es un afán imposible de alcanzar, pues en este mundo, todo es discordia: “la repulsión es más poderosa que la atracción: no hay afinidad entre las cosas de este mundo: todo se apresta a disgregarse, en un innumerable aquelarre de amputaciones y fugas” (p. 49). Se acoge así Moga a una tradición que puede remontarse a La Celestina (si es que no a Petrarca), para quien el mundo todo es caos, sin orden ni concierto: “Todas las cosas ser criadas a manera de contienda o batalla”, como Fernando de Rojas empieza el prólogo a su gran obra.

De manera que lo que nos rodea es el caos: “Todo confluye, pues, en estar atormentado” (p. 53). De ahí la crispación en la que vive el protagonista de este monólogo (crispación interior, consigo mismo), y crispación exterior en la que confluye el mundo. Esta es la función de las citas, los elementos extrapoéticos del collage: aunar al ser atormentado por su conciencia la crispación del mundo. De este modo, tanto da si se mantienen las citas de la primera edición como si se leen las nuevas aportaciones: parece que nuestro mundo arde en este caos, en esta crispación en la que parece vivir la derecha de nuestro país (política, mediática). De ahí que vayan desfilando las declaraciones de Díaz Ayuso, Miguel Ángel Tellado (azote de herejes), Jiménez Losantos (de nuevo), Santiago Abascal (por supuesto). Pero también se añaden otras voces, como el ministro Ábalos y su inefable asesor Koldo (¿tiene apellido?), o Yolanda Díaz, de un espacio político teóricamente opuesto, lo que produce, si cabe, una mayor sensación de caos. En definitiva, “todo confluye, pues, en estar atormentado”.

(Publicado en la web Caravansari, sin fecha [16 de julio de 2026])

Jorge León Gustà

‘Dices’ en ‘La estación azul’ (RNE)

La estación azul, el programa de Radio Nacional de España y decano de las emisiones sobre literatura en la radio española, ha recomendado en su edición de hoy el último poemario de Eduardo Moga, Dices. Mariano Peyrou y Carolina Alba conversan sobre nuestro libro a partir del minuto 49 de este audio.