Gloria Jimeno Castro / ‘De norma loquendi’ y algunas disquisiciones literarias

Cubierta de 'De norma loquendi'

Gloria Jimeno Castro,

De norma loquendi y algunas disquisiciones literarias, 124 pp.

Colección Academia, 2

ISBN: 978-84-123329-0-2

De norma loquendi y algunas disquisiciones literarias recoge varios ensayos de aliento filológico publicados en la revista Café Montaigne entre 2018 y 2021. Incluyen reflexiones lexicográficas sobre la lengua viva, a partir de un conocimiento del habla juvenil basado en la experiencia docente de su autora. Así mismo nos ofrece nuevas y lúcidas perspectivas sobre asuntos literarios como el teatro de los hermanos Machado, las grandes escritoras del siglo XIX español, Eulalia Galvarriato y las mujeres del 27 o el Madrid de los escritores del Siglo de Oro.

Gloria Jimeno Castro (Madrid, 1976) es doctora en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid, con una tesis sobre las colecciones literarias de novela corta del primer ­tercio del siglo XX. En la actualidad es profesora de Secundaria en el IES Ágora de Alcobendas. Colabora en la revista cultural digital Café Montaigne, en la que es responsable de la sección “Manual de amor a la Lengua”.

Comprar: € 16,00

Pedro Calbarro: “Me gusta cambiar de tono y de tema, contar historias dispares”

“Soy de mente inquieta, siempre me están viniendo ideas y el microrrelato me permite plasmarlas en el papel según llegan”

por Susana Arizaga

A este zamorano maestro de profesión la afición por la escritura le acompañó siempre. Amante de la literatura comenzó escribiendo libros infantiles y terminó anclando en el microrrelato “más acorde con mi formación y mi personalidad. Me atraía decir mucho con pocas palabras la magia y lo complicado que es deja al lector que imagine y concluya que lo viva a su manera”. Tres años después de publicaciones colectivas nace Cuando el diablo no sabe qué hacer, su ópera prima que reúne 90 microrrelatos.

Pedro Calbarro en Zamora, febrero de 2021

–¿Por qué elige el microrrelato para contar sus historias?

–El microrrelato es un género que me permite cambiar de tema con rapidez, variar el tono, el momento histórico, los personajes… Soy de mente inquieta y siempre me están viniendo ideas diferentes, así que de esta manera me puedo permitir contar historias dispares según se me van ocurriendo.

–Se da a conocer hace tres años, ¿la escritura siempre estuvo presente en su vida como actividad?

–Ya en la universidad gané un premio de relatos cortos, y tengo redactados, desde hace tiempo, cuentos que permanecen guardados en un cajón esperando su oportunidad, así que sí, me gusta escribir desde hace mucho tiempo.

–¿El pudor o el miedo pudieron más que esa necesidad de contar lo que uno imagina hacia el exterior?

–Ni pudor ni miedo, ha sido un proceso en el que poco a poco he ido creyendo más en mí. A ello han contribuido tanto mi hermano como mi mujer, a los que les estoy muy agradecido.

–En sus obras se atreve con todos los géneros, ¿en estos 90 microrrelatos predomina alguno?

–Quizá lo que más predomina es la intriga, la tensión.

–¿En cuál se siente más cómodo?

–Tengo una compañera que dice que algunos de mis relatos acaban de forma trágica, pero creo que esto no es así. Escribo sobre la vida, y aunque todos desearíamos que la vida tenga un final feliz, la mayoría de las veces no es así. Pero en mis narraciones suele haber un final inesperado, abierto, algún giro. Es una de las características del microrrelato.

–¿Cómo elige la temática en torno a la que girará ese pequeño relato?

–Algunas veces la situación actual, dependiendo de si me indigna y o me agrada. Otras veces, sencillamente, me viene la idea a la cabeza, es una inspiración.

–La vida cotidiana ofrece miles de posibilidades, ¿es de los escritores que lleva su libreta y toma notas de esa realidad para incorporarlas o recrearlas en sus trabajos?

–Pues no lo hago, pero debería. Recuerdo un día en que me vino la inspiración mientras me duchaba y tuve que salir corriendo para ponerme a escribir. También ha habido casos en los que se me ha ocurrido alguna idea en la cama medio dormido, y aunque intento recordarlo, a la mañana siguiente lo he perdido. Ahora mismo tengo en la cabeza tres posibles relatos, y debería apuntarlos, porque corro el riesgo de olvidarlos.

–Bebe de los grandes como Edgar Alan Poe, ¿qué influencia se deja ver en sus creaciones?

–Es cierto que algunos relatos tienen una temática fantástica, me gusta hacer que ocurran cosas inverosímiles. También me gusta utilizar la cultura y los escenarios ingleses. Tengo la especialidad de inglés y tanto el idioma como el país me atraen mucho. He desarrollado proyectos educativos sobre cultura inglesa. Posiblemente de esta formación venga la influencia que aporto a bastantes de mis creaciones.

–Sus lecturas incluyen las fábulas siempre con una lección que aprender, ¿también hay “moralejas” en sus escritos?

–No, no pretendo decirle a nadie cómo debe actuar ni cuál es el camino a seguir. Aunque hay relatos en los que los animales hablan o actúan como seres humanos, el sentido del microrrelato es dejar los finales abiertos para que el lector saque sus propias conclusiones y le ponga el final que desea. Si se siente atraído por un final feliz o por uno ruin, es cosa suya, no mía.

–¿Elegiría alguno en concreto como más representativo de su forma de contar y construir situaciones?

–El Tendero. Es el relato que me dio confianza y supuso el inicio de la aventura de escribir este libro. Gané con él, para mi sorpresa, el primer premio del certamen de microrrelatos de la Feria del Libro de Zamora de 2017, fue mi primer galardón.

–¿Ese premio le dio el impulso para publicar?

–Fue como un comienzo en esta aventura del libro. Ese cuento me salió en media hora, aunque después hay que perfilarlos.

–¿Cuál era el argumento?

–Hablaba de una niña de la España de la posguerra, sobre su visión del conflicto. El señor Juan, el tendero, había fallecido y cuento cómo fue esa muerte y la relación que tenían ambos.

–¿Siempre escribe con tanta rapidez?

–No, a veces la idea viene clara y fluye sola, otras hay que darle vueltas, sobre todo, es difícil cuando se limitan las palabras a mil o dos mil y hay que recortar, tienes que decir mucho en pocas palabras. Tengo relatos de una o dos líneas, y ya explican la idea.

–¿Nunca tiene la sensación de que queda algo por decir?

–No. Por su brevedad se empieza en el nudo y el desenlace se deja abierto. Hay uno en el libro con el final totalmente abierto.

–¿La novela aterra o está trabajando en algún proyecto?

– ¿Aterrar? No, solo que aún no me siento cómodo en ese género. De todas maneras, poco a poco estoy escribiendo algo. Ya llevo terminados varios capítulos. No sé si lo acabaré, pero mientras tanto sigo con mis microrrelatos.

(La Opinión-El Correo de Zamora, 8 de febrero de 2021)

El zamorano Pedro Calbarro publica el libro ‘Cuando el Diablo no sabe qué hacer’

REDACCIÓN

En palabras del prólogo del editor, “Calbarro practica el subgénero del microrrelato y, por ello, hace explícito su reconocimiento del magisterio de Augusto Monterroso; pero incursiona en relatos de extensión muy variable. Sus temas y tonos son igualmente variados: de los relatos meramente humorísticos saltamos en estas páginas a las narraciones de misterio en las que reconocemos ecos de Edgar Allan Poe, otro de los maestros del género que quizá explique la inclinación del narrador por los ambientes anglosajones; o a los de tono y estructura tradicional, incluida algunas versiones hilarantes y/o sangrientas de clásicos de Charles Perrault y Hans Christian Andersen; o a los que nos remiten al universo animal de las fábulas de Esopo, La Fontaine, Iriarte o Samaniego; o a los que retoman los personajes de los dibujos animados de nuestra infancia, reproduciendo con habilidad el peculiar lenguaje y los eficaces recursos irónicos de los hermanos Warner; o a los que recrean los momentos decisivos de ciertos personajes históricos”.

Pedro Calbarro (Zamora, 1970) es diplomado en Magisterio por la Universidad de Salamanca y ha ejercido su labor docente en Salamanca, Extremadura y Zamora, donde reside. Actualmente trabaja en el sindicato CSIF. En su reciente trayectoria literaria ha recibido premios en diversos certámenes y sus textos han sido publicados en volúmenes colectivos de relato y microrrelato como Sensaciones y sentidos (Madrid, 2017), Concurso de Microrrelatos Feria del libro de Zamora (Zamora, 2017 y 2019), Ellas III (Madrid, 2018), Concurso de Microrrelatos Círculo Creativo (Burgos, 2019 y 2020) y Malvasía (Zamora, 2020). Cuando el Diablo no sabe qué hacer es su primera publicación.

(Publicado en Zamora 24 Horas, 7 de febrero de 2021)

Pedro Calbarro

Julio Marinas / Búsqueda de natura

Julio Marinas, Búsqueda de natura, 106 pp.

Colección Mayor, 14

ISBN: 978-84-947593-9-0

Búsqueda de natura nació con algunos poemas de Trébol, en colaboración con Juan Luis Calbarro (Zamora, 1994). Desde entonces, asoma en diversas ocasiones, como la Poesía incompleta (Brighton, 2013). Hoy reúne todos los poemas del autor relacionados con la naturaleza: una honda reflexión sobre la relación del hombre con su entorno y sobre posibles formas de trascendencia.

Julio Marinas nació en Zamora en 1964. Otros libros suyos son Criaturas de sexo (Gijón, 1997), galardonado con el XI Premio Cálamo de poesía erótica, y Aquascente, en colaboración con Benito Pascual (Zamora, 2019). Ha aparecido en antologías y libros colectivos como Poeti Europei (Roma, 1998), La Alquitara Poética (Béjar, 1998), Palabras como velas encendidas. Voces por los derechos humanos (Zamora, 2007), 50 maneras de ser tu amante (Avilés, 2010) o Palabras para Ashraf (Palma, 2016). Ha colaborado con frecuencia en revistas literarias como Los Cuadernos del Sornabique, Cuadernos del Matemático o Luke.

El volumen incluye tres epílogos, firmados por Benito Pascual, José Antonio Carreño y Juan Luis Calbarro.

Comprar: € 15,00

Tomás Sánchez Santiago: “Hay que contribuir a que Delhy Tejero no caiga en el olvido”

El escritor, que acaba de publicar un libro sobre la pintora, cree que su legado solo se valorará “si está bien recogido y expuesto al público”

Tomás Sánchez Santiago
Tomás Sánchez Santiago, en la plaza de Claudio Moyano de Zamora. Foto de L. O. Z.

Por M. J. F.

El poeta, ensayista y narrador Tomás Sánchez Santiago profundiza en la figura de la pintora toresana con la publicación de un nuevo libro titulado “Delicada Delhy. Seis textos sobre la obra y la personalidad de Delhy Tejero”. Una obra con la que pretende contribuir “a seguir desvelando el misterio de su legado para que no llegue el olvido, la dispersión y la pérdida”, según reivindica.

En todo caso, el escritor zamorano considera que sigue habiendo una deuda pendiente con la figura de la artista toresana que, según asegura, “sólo estará suficientemente valorada cuando se decida que su obra tiene que estar bien recogida, bien protegida y expuesta al público”. Según argumenta, “La obra de un creador no existe si no se entrega a la mirada de la gente, eso está por hacer y mientras no se haga hay que seguir intentando mostrar lo evidente, que la pintura, el mundo de Delhy Tejero es fascinante y tiene el suficiente interés como para que sea considerada como se merece”. javascript:false

Para Sánchez Santiago, el reconocimiento que debe recibir la pintora toresana no es otro que ser distinguida como “una de las grandes pintoras de la vanguardia española, de ese itinerario tortuoso que ha sido el siglo XX, donde los artistas fueron experimentando una sucesión de etapas, en el caso de la evolución de Delhy Tejero desde los años 20 a los 60”. Un largo periodo en el que, según argumenta Sánchez Santiago, “le dio tiempo a transitar por ese itinerario lleno de zarandeos, de complejidades que es la creación, en este caso la pintura”.

El libro Delicada Delhy, publicado por la editorial Los papeles de Brighton, recopila todos los textos escritos por Sánchez Santiago sobre la artista, tanto conferencias, textos para catálogos de exposiciones y artículos, acompañados por un poema inédito que cierra este volumen. El resultado es una visión panorámica, que a partir de ahora será referencia obligada, de la vida y la obra de una artista que vivió de lleno la vanguardia española.

De hecho, Sánchez Santiago reconoce que descubrió la figura de la artista toresana cuando trabajaba en la elaboración de su libro “Zamora y la vanguardia”, una obra que “fue un reto peregrino con el que descubrí las repelencias que había en esa Zamora de principios de siglo contra el arte nuevo, tanto en poesía, como en pintura y las nuevas maneras de pensar”. Una época en la que, por el contrario, también se produjeron “adhesiones y una de ellas fue Delhy Tejero”. El escritor zamorano admite que “yo tropecé con ella por casualidad, no la estaba buscando, sino que me la encontré, a veces uno no busca, sino que encuentra, pero me di cuenta de que la estatura de su obra requería mucho más, una atención que nadie le estaba dando”.

En cuanto al valioso legado de la artista toresana, Sánchez Santiago destaca el importante papel desempeñado por los descendientes de la artista. De hecho, dedica su nuevo libro a Javier Vila Tejero, uno de los sobrinos de la pintora toresana fallecido el año pasado. A él y otra de sus sobrinas, María Dolores, el escritor zamorano los define como “los guardianes protectores y veladores de su obra”.

A la altura de Baltasar Lobo

Con este libro, el escritor zamorano pretende realizar otra llamada de atención sobre la deuda pendiente con Delhy Tejero, al igual que con el escultor Baltasar Lobo, otro artista que, a juicio de Sánchez Santiago, “exige un espacio suyo, que sea digno y eso no está ocurriendo en Zamora, cuando no hay demasiados artistas zamoranos que se lo merezcan, no estamos sobrados de personas con ese talento y esa disposición creativa y hay que darles el lugar que se merecen”.

(Publicado en La Opinión-El Correo de Zamora, 28 de enero de 2021).